2015 febrero, Barcelona /Casa Batlló (Antonio Gaudí)/

La joya de Gaudí

La Casa Batlló construida entre 1904 y 1906 en el corazón de la ciudad, es la obra mas emblemática del genial arquitecto catalán. Gaudí dotó a la Casa Batlló de una fachada original, fantástica y llena de imaginación. Sustituyó la antigua fachada por un nuevo conjunto de piedra y cristal. Mandó repicar los muros exteriores para darle la forma ondulada, que luego revocó con mortero de cal y recubrió con trencadís de vidrios de colores y discos de cerámica.

En la parte superior de la fachada el tejado tiene forma de lomo de animal y grandes escamas tornasoladas. El remate espinal está formado por piezas esféricas de grandes dimensiones con colores cambiantes de un extremo a otro de toda la cumbrera.

La gran tribuna del salón principal de la planta noble, mirando hacia el Pg. de Gràcia se compone de ventanas de madera que se accionan de subida y bajada mediante contrapesos, con la particularidad de que no hay jambas ni montantes, de manera que es posible levantar todas las cristaleras y tener una abertura corrida, panorámica, por todo lo ancho del salón.

A nivel de planta baja, planta noble y primera planta, la fachada incorpora esbeltas columnas de piedra de Montjuïc, que perfilan formas óseas decoradas con elementos florales típicamente modernistas.

Las barandillas de los balcones con forma de máscaras son de hierro colado en una sola pieza y están fijadas mediante dos puntos de anclaje, de manera que parte de las mismas sobresale en voladizo.

La fachada en su conjunto es una representación alegre, alegórica, con elementos orgánicos, cargada de simbolismo y de colores, todo un espectáculo en la ciudad que inspira los sentimientos mas sublimes a quienes la contemplan. La casa es un diálogo con la luz y el color.

En la planta noble, residencia de la familia Batlló, Gaudí hizo una nueva distribución con tabiques de formas onduladas y decoró las habitaciones.

Desde el vestíbulo en la planta baja, una robusta reja de hierro separa el acceso privado hacia la vivienda de la familia Batlló. Una gran escalera de madera se abre camino desde un recibidor de techos abovedados, dotado de lucernarios con formas de caparazón de tortuga. El espinazo de un gran animal tallado en madera noble se eleva a modo de pasamanos por huecos imposibles, dotando a toda la estancia de un ambiente submarino que transporta al mundo fantástico de Julio Verne. Aquí la idea de fondo marino es muy plausible, con los cromatismos de la superficie del mar, la arena, las bocas marinas.

La vivienda familiar está dotada de un patio privado hacia el interior de la manzana, a la salida del comedor, en la zona mas íntima de la casa.

Hacia el Pg. de Gràcia, está el salón principal de la casa, compuesto de un salón central y dos saloncitos laterales que pueden unirse formando una gran estancia al estilo de los lofts actuales. En la parte central, incorpora la gran tribuna, ya mencionada, que sobresale hacia la calle.

El patio de luces es parte importantísima de la reforma. Gaudí ensancha el patio de luces y lo reviste completamente con azulejos con relieve, en distintos tonos de azules, que son mas intensos en la parte superior y mas claros en la parte inferior, logrando así una distribución uniforme de la luz. Las ventanas son mas pequeñas en la parte superior donde llega mayor cantidad de luz natural, mientras que hacia abajo, estas se van haciendo mas grandes. La parte inferior de las ventanas incorpora unas rendijas de madera que pueden abrirse o cerrarse asegurando una buena ventilación. En la parte central del patio de luces instala el ascensor, cuya hermosa cabina original de madera continúa en funcionamiento.

La gran claraboya central consta de grandes elementos de hierro y cristales y cubre el gran patio de luces ensanchado por Gaudí. Esta gran claraboya es la que permite la entrada de luz en cascada por todo el patio de luces.

La Casa Batlló es una obra maestra de forma, color y luz. Gaudí se anticipa con esta obra, a la tesis del racionalismo, que vendrá 30 años después con su idea moderna de la ventilación.

La obra en su conjunto es un prodigio de diseño ornamental gracias a la eclosión de los oficios. Gaudí trabajó con los mejores artesanos de todos los gremios. La transformación del hierro forjado, donde la curva no sólo es retórica y estética, sino que también es refuerzo estructural; sinuosos trabajos en madera como puertas tridimensionales con sorprendentes relieves; vidrieras emplomadas de colores, que tamizan la luz natural; azulejos cerámicos con relieves, elementos ornamentales en piedra arenisca de Montjuic, todo ello da cuenta de la maestría de los artesanos de la época.

El desván de espacios diáfanos y ventilados, que recuerdan la arquitectura mediterránea, llama la atención por la estructura de arcos. Desde la sala principal del desván, se puede observar el maravilloso mundo orgánico de Gaudí. En ella se aprecia la estructura de costillas y esternón que crean los arcos parabólicos, de gran modernidad, que sustenta la azotea. Las escaleras helicoidales de gran desnudez estructural, que comunican con la azotea, son asimismo de una gran potencia. La baranda de hierro de líneas sencillas son en sí una escultura del s. XX.

En la azotea, el protagonismo del lomo del dragón de importante equilibrio estético de cara a la fachada, cede frente a los cuatro grupos de sinuosas chimeneas. Tras lo estético, está siempre lo funcional. Nunca el viento podrá obstruir la salida de humo gracias a unos sombreretes en la parte superior de las chimeneas, recubiertas del mismo trencadis vidriado que la fachada. Gaudí recubre las superficies curvas con baldosas troceadas, como hacían los bizantinos.

Recorriendo la casa, los detalles no paran de sorprender por todas partes. Las puertas de cada piso están identificadas mediante letras de rasgos modernistas, diseñadas por Gaudí especialmente para la Casa Batlló. Los vidrios industriales en los rellanos de la escalera de vecinos, traslúcidos, pero no transparentes, permiten el paso de la luz con discreción a la vez que según como se mire, distorsionan los azules del patio de luces en bellas ondas de agua. Formas ergonómicas en pomos y pasamanos, tragaluces, lucernarios. Es la obra de arte total, el artista lo interviene todo: diseño, color, forma, espacio, luz.

La obra consta de planta baja, principal con patio, cuatro plantas enteras, desván y azotea, acceso privado a la planta noble o principal, una escalera de vecinos que discurre por un patio de luces ensanchado y artísticamente alicatado como si se tratase de un paramento de fachada exterior. Desde la calle se accede a las cocheras, a ras de calle, que se adentran ocupando la parte subterránea del patio de la planta noble y desde las cuales se accede a las Carboneras, en la parte inferior.

En total, la casa tiene mas de 5.000 m2 con su frente al Passeig de Gràcia y su fachada posterior al patio de manzana.

fuente: https://www.casabatllo.es/historia/casa-batllo/

 

2015 febrero, Barcelona /Sagrada Familia (Antonio Gaudí)/

Gaudí concibió la Sagrada Familia a partir de la tradición de las catedrales góticas y bizantinas. Con la arquitectura y la belleza del edificio quería expresar las creencias cristianas, y comunicar a todo el mundo el mensaje evangélico. Consiguió una simbiosis entre forma y simbolismo cristiano, con una peculiar arquitectura generada por estructuras, formas y geometrías nuevas pero de gran lógica e inspiradas en la naturaleza, con un importante protagonismo de la luz y del color.
El significado de la Sagrada Familia se comunica con la forma y la expresividad de la arquitectura, de las imágenes y los conjuntos escultóricos.
Los diferentes elementos arquitectónicos tienen un simbolismo cristiano ordenado jerárquicamente. Así, cada una de las dieciocho torres tiene una dedicación. En el centro estará Jesucristo, y a su alrededor, las cuatro torres que representan los evangelios, los libros que explican la vida y las enseñanzas de Jesús. La torre sola del ábside, coronada por una estrella, representa a su madre, María, y las doce torres restantes representan a los doce apóstoles, testigos de sus palabras y gestos.
Se mire desde donde se mire, una vez acabadas estas dieciocho torres ofrecerán una visión extraordinaria y darán una sensación de elevación alrededor de la torre central, dedicada a Jesucristo.

La verticalidad, de hecho, es una de las características de la iglesia que propone Gaudí con el objetivo simbólico de elevarse hacia Dios: una forma de pirámide desde el exterior, una altura elevada en las naves y unos pináculos, en la cumbre de las torres, que parecen confundirse con el cielo.
En los portales de las fachadas se explican la vida y las enseñanzas de Jesús. Cada una representa uno de los tres momentos culminantes de su vida: su nacimiento, su pasión, muerte y resurrección, y su gloria, presente y futura. A medida que pasa el día, la luz solar subraya todavía más las características (generosas, armoniosas o dramáticas) de cada fachada.

Gaudí indicó que la luz en el interior del templo debía ser armoniosa y resaltar la plasticidad de la nave, y que, sobre todo, tenía que inducir a la introspección y al recogimiento espiritual.
Las columnas arborescentes, además de su función estructural, reflejan la idea de Gaudí de que el interior del templo tenía que ser como un bosque que invitara a la oración, y que fuera adecuado para la celebración eucarística.
Para liberar de peso a los techos y aportar iluminación, proyectó en los espacios situados entre las columnas unos tragaluces o claraboyas, concebidos a partir de hiperboloides, construidos con piezas de vidrio doradas y verdes y con baldosas, por donde entra y se refleja la luz solar. Todos los vitrales del ábside siguen una degradación tonal que busca crear una atmósfera propicia a la introspección.


En la época de Gaudí colaboraron con él muchos de sus discípulos y ayudantes, como por ejemplo Francesc Berenguer, Josep Maria Jujol, Josep Francesc Ràfols, Cèsar Martinell, Joan Bergós, Francesc Folguera, Josep Canaleta y Joan Rubió.

Desde que murió Gaudí, en 1926, la construcción del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia fue continuada por sus arquitectos y artistas colaboradores, siguiendo su proyecto definido en planos y modelos de yeso. Al morir el arquitecto, se hizo cargo de las obras otro de sus discípulos, Domènec Sugrañes, que finalizó la construcción de las tres torres de la fachada del Nacimiento que quedaban pendientes. Una vez fallecido Sugrañes, después de la Guerra Civil, lo sucedió Francesc de Paula Quintana, que trabajó estrechamente con Isidre Puig-Boada y Lluís Bonet i Garí, especialmente en la construcción de la fachada de la Pasión, para lo cual siguieron los criterios y los documentos que se habían conservado de Gaudí. En 1966, Puig-Boada y Bonet i Garí relevaron a Quintana como responsables de las obras, cargo que desempeñaron hasta 1983, cuando fue nombrado Francesc Cardoner.

El 1985 se confió la dirección a Jordi Bonet i Armengol. Éste se rodeó de un equipo integrado por Carles Buxadé, Joan Margarit, Josep Gómez, Jordi Coll, Mark Burry y Jordi Faulí, que se encargaron principalmente de proyectar y construir las naves del templo. A partir de 2012 Jordi Faulí ha pasado a ser el arquitecto director y coordinador de las obras del templo.

Aunque en general sus coetáneos no lo comprendieron, Gaudí desarrolló el lenguaje arquitectónico que lo ha hecho universal y hoy nadie duda de que es un personaje esencial de la arquitectura del siglo XX. Actualmente se considera que los métodos de Gaudí, un siglo después, continúan siendo revolucionarios.

fuente: http://www.sagradafamilia.org/es/arquitectura/

2015 febrero, Barcelona /Casa Milà o La Pedrera (Antonio Gaudí)/

La Casa Milà, conocida popularmente como «La Pedrera», es un edificio singular, construido entre 1906 y 1912 por el arquitecto Antoni Gaudí (1852-1926) y declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO el año 1984. Actualmente, el edificio es la sede de la Fundación Catalunya-La Pedrera y aloja un importante centro cultural de referencia en la ciudad de Barcelona por el conjunto de actividades que organiza y por los diferentes espacios museísticos y de uso público que incluye.
La Pedrera es hoy un faro que irradia creación y conocimiento, un gran continente lleno de contenido, con un papel clave en la transformación de la sociedad y de compromiso con su gente.

fuente: https://www.lapedrera.com/es/que-es-la-pedrera-0